martes, 1 de septiembre de 2026
No dejaré de buscar-te
Te he encontrado, agazapado, mirando de reojo. Al girarme y buscar tus pupilas, para clavármelas cual puñal, te has cubierto de hojas, ramas, selvas enteras, aparece niebla y al desvanecerse, ahí están, todos los kilómetros de siempre, los físicos y los mentales.
Te veo a través de jeroglíficos resumidos en código binario, que me dicen que sigues vivo, habitando o sobreviviendo algún lugar.
martes, 25 de noviembre de 2025
Como quien manda un mensaje, en el último trozo de papel que guardaba atesorado bajo la ropa interior mojada, dentro de la última botella de la penúltima isla desierta que habitamos. Llegará, a tus manos, un recuerdo más.
¿Cuántas manos te han tocado? Nunca han sido las mías, en ningún punto de la historia, ni de la nuestra, ni la de la humanidad. Las pieles, necesitadas, se han visto obligadas a esquivarse, a alejarse y me pregunto ¿alguna vez vuelves a pensar en mí?
domingo, 9 de noviembre de 2025
Insomnia
Las noches son cada vez más cortas. La reparación neuronal se ha visto afectada, interrumpida de forma incesante en los últimos años.
El tiempo que me queda está invertido en palabras técnicas, en rutinas, en segunderos martilleantes que rebobinan en fastforward y me van trasladando a lo largo de las semanas, meses y a veces, años.
Disfruto de las cosas sencillas pero reconozco la niebla ruidosa que se cuela entre los espacios sinápticos, bloqueando estímulos, obnubilando el sentido para que deje, de alguna forma, de sentir.
Cada vez me parezco más a ti.
Quiero salir de ese café.
MARTE
Hay un piloto rojo encendido en el panel de control.
Parpadea, como los ojos cansados más allá de la medianoche.
¿Hay alguien ahí?
Llegan descargas eléctricas, ondas electromagnéticas, señales, que se traducen en dígitos, símbolos, letras de otros abecedarios. Palpitaciones, casi al ritmo que golpean mis dedos el teclado. ¿Estás ahí?
Puedo imaginarme como se empaña el cristal de tu escafandra, como lo haría si la llevaras, pero sí que me imagino como has empezado a sudar, incrédulo.
Llegan descargas eléctricas, ondas electromagnéticas, señales, que se traducen en dígitos, símbolos, letras de otros abecedarios. Palpitaciones, casi al ritmo que golpean mis dedos el teclado. ¿Estás ahí?
Puedo imaginarme como se empaña el cristal de tu escafandra, como lo haría si la llevaras, pero sí que me imagino como has empezado a sudar, incrédulo.
martes, 2 de junio de 2020
¿Hay alguien ahí?
Mentiría si dijera que no he vuelto a pensar en ti nunca, pero es como si dentro de mi cabeza sonara todo el rato música disco a todo volumen y no me dejara regodearme en ese pensamiento, en los recuerdos. Es martes, pero podría ser cualquier otro día y no sabríamos cual es la diferencia, van pasando uno detrás de otro, como los años. Creía haberte mandado un correo electrónico hace ya quinientos veintisiete días, muchos martes sí, digo creía porque hoy me he atrevido a comprobar que nunca se envió, y quiero pensar que es por eso que sigue estando vacía la bandeja de entrada de una dirección que es sólo nuestra, tuya y mía, y no porque hayas decidido dejar de contar días en esa vida que decidiste llevar.
Hace uno o dos martes mientras conducía a la vuelta del trabajo me imaginaba llamándote con el manos libres a la Universidad, me ponía nerviosa pensando en la voz de tu secretaria preguntándome a quién buscaba y quién era yo. ¿Quién soy yo?¿Soy Lo? ¿Lola? ¿el nombre que aparece en mi carnet de identidad?, dudaba que si me presentaba como Lo, Lola, no cayeras en quién habría detrás del teléfono y que si decía mi nombre real quería pensar que las fibras musculares de tu estómago se iban a contraer, aunque fuese ligeramente, pensando en la posibilidad remota de que fuera yo realmente. Decidí en mi imaginación que iba a ser una estudiante más en busca de un proyecto de investigación más, no sabía qué inventarme y mucho menos qué iba a decirte, pero empecé a sudar y a tener palpitaciones, como si la última vez que nos vimos no hubiese ocurrido y aún fueras el que recordaba paseando por Montjuic. Mientras imaginaba la excusa que iba a buscar se abrió la puerta del garaje y la falta de cobertura ayudó a esfumar esa idea.
No es la primera vez que te busco en mi memoria y fuera de ella, releo los correos, las historias, intento recordar las que se han perdido en la red.
Sólo espero que hayas conseguido sonreír, sin banalidad, con calidez, ojalá haya más de una carcajada, más de una caricia que te erice la espalda.
(Vuelve la música disco)
Hace uno o dos martes mientras conducía a la vuelta del trabajo me imaginaba llamándote con el manos libres a la Universidad, me ponía nerviosa pensando en la voz de tu secretaria preguntándome a quién buscaba y quién era yo. ¿Quién soy yo?¿Soy Lo? ¿Lola? ¿el nombre que aparece en mi carnet de identidad?, dudaba que si me presentaba como Lo, Lola, no cayeras en quién habría detrás del teléfono y que si decía mi nombre real quería pensar que las fibras musculares de tu estómago se iban a contraer, aunque fuese ligeramente, pensando en la posibilidad remota de que fuera yo realmente. Decidí en mi imaginación que iba a ser una estudiante más en busca de un proyecto de investigación más, no sabía qué inventarme y mucho menos qué iba a decirte, pero empecé a sudar y a tener palpitaciones, como si la última vez que nos vimos no hubiese ocurrido y aún fueras el que recordaba paseando por Montjuic. Mientras imaginaba la excusa que iba a buscar se abrió la puerta del garaje y la falta de cobertura ayudó a esfumar esa idea.
No es la primera vez que te busco en mi memoria y fuera de ella, releo los correos, las historias, intento recordar las que se han perdido en la red.
Sólo espero que hayas conseguido sonreír, sin banalidad, con calidez, ojalá haya más de una carcajada, más de una caricia que te erice la espalda.
(Vuelve la música disco)
miércoles, 24 de octubre de 2012
That must have been misunderstood.
Lo siento.
Sé que te he tenido que confundir, ahora me doy cuenta.
Pero hay muchas cosas que cambiaron hace ya mucho tiempo.
Y yo me he dejado llevar demasiado por la literatura.
Y acabará por destruirte, si no le pongo remedio.
Intentaré no llevar frases de más, sin retóricas.
Ser sincera, aunque duela.
Hasta mañana.
Sé que te he tenido que confundir, ahora me doy cuenta.
Pero hay muchas cosas que cambiaron hace ya mucho tiempo.
Y yo me he dejado llevar demasiado por la literatura.
Y acabará por destruirte, si no le pongo remedio.
Intentaré no llevar frases de más, sin retóricas.
Ser sincera, aunque duela.
Hasta mañana.
domingo, 21 de octubre de 2012
Cuando no dices nada.
Minuto a minuto.
Mi mente viaja a lo largo y ancho del infinito.
Traza las redes a base de espidroína tóxica para la mente.
Imagina, dibuja, intuye, se miente, se lo cree, crea y se destruye.
Porque las posibilidades sobre lo que pasa al otro lado son infinitas, inesperadas, impredecibles, ...
Minuto a minuto.
Mi mente viaja a lo largo y ancho del infinito.
Traza las redes a base de espidroína tóxica para la mente.
Imagina, dibuja, intuye, se miente, se lo cree, crea y se destruye.
Porque las posibilidades sobre lo que pasa al otro lado son infinitas, inesperadas, impredecibles, ...
Hay gente que no te conoce, que se va a casa, que sigue con su vida y no lo sabe, gente que te cambia un poco la vida. Gente que te empuja, hacia lo bueno que hay en respirar una vez más.
Esos peones que deambulan, con los que te atreves a preguntar qué están leyendo de vuelta a casa y acaban llegándote dentro, tocando con sus palabras un punto de luz que tienes en algún sitio olvidado, y centellea, de pronto, sigues tu camino a casa pero ya no eres la misma persona que se montó en el metro, quizá has encontrado sin saberlo un motivo más.
Esos peones que deambulan, con los que te atreves a preguntar qué están leyendo de vuelta a casa y acaban llegándote dentro, tocando con sus palabras un punto de luz que tienes en algún sitio olvidado, y centellea, de pronto, sigues tu camino a casa pero ya no eres la misma persona que se montó en el metro, quizá has encontrado sin saberlo un motivo más.
Tú
No puedes llegar a imaginar todos y cada uno de los pasos que doy, en todas direcciones, para acercarme un poco más a ti, a diario. Aunque estés a mi lado, aunque me de la vuelta y pueda rodearte con mis manos.
Malabarismos con lo desconocido. Dejándome llevar. Por el bien, por el mal, por lo que tenga que pasar.
Malabarismos con lo desconocido. Dejándome llevar. Por el bien, por el mal, por lo que tenga que pasar.
sábado, 20 de octubre de 2012
Prennez garde...
No confío en ti. Tenía que decirlo.
Cada uno se labra su camino, cada uno conoce sus límites, todos sabemos que está bien y que no, lo sabemos, par coeur.
Pienso que si uno no aprende a base de bien lo hace a base de la experiencia y ésta, por lo general, enseña a base de palos. Nada mejor que un poco de nuestra propia medicina para aprender, a modo de antídoto, de vacunación activa, la diferencia entre la dosis mínima eficaz y la DL50.
No hay nada que me pertenezca salvo yo misma, y cuando lo comparto me gusta que sea respetado, como yo hago con.el resto, no hay nada peor que traicionarme, que desdeñar el presente de mi confianza y mi seguridad y dejarme en bragas, en mitad de la escena, en pleno acto principal en la plaza mayor de mis días. Es una manera absurda de rebajarse el sueldo, de hacer caer empicado la confianza de los mercados, que ahora no dejan de andarse con pies de plomo, atentos a cualquier gesto que los amenace por tu parte para proceder al embargo y desalojo, por impago, de confianza, por evadir los intereses del corazón y dejar que el plazo fijo nos venza.
Sin más, soy M.
Le pese a quien le pese, le duela a quien le duela.
Y así todos aprendéis a echarme de menos. Idiotas.
http://www.youtube.com/watch?v=hBEFLR161U4
sábado, 13 de octubre de 2012
viernes, 28 de septiembre de 2012
De los amores cobardes...
Ah los amores
cobardes
Son
como las canciones finlandesas:
deben tener su encanto.
Amables
instruidos
a veces hasta conversan.
Reciben los miércoles
de 7 a 10
y descansan
los fines de semana.
Guardianes de la cordura
piensan que hacen el bien
y son inteligentes
porque son incapaces.
Ah los amores
cobardes
con su carga de bienes gananciales
y esposas indefensas.
Se asoman a los balcones de la vida
ven pasar a los locos y no saben.
Ah los amores
cobardes
que no llegan
a amores
que se quedan
que se quedan
definitivamente
allí.
Marilyn Bobes León.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Eclipse lunar
Sé que estás aquí, eres mi fantasma.
Merodeas y rumias.
Lo sé.
No puede cercarse el infinito, no puedes secuestrar la luz, no puedes encarcelar a nadie, no puedes.
Aunque creas que es lo que llevas haciendo tantos años.
No ha dejado (ni un sólo día) de tener la Tierra su satélite.
Que las fases (supuestas) en las que ella parece haberse extinguido sigue estando allí,
llamada: Luna Nueva.
Física astronómica, espacial, corporal, mental. Pedazos de Big Bang que rotan al son, pase lo que pase en cualquiera de sus superficies, por muy árida que sea ella, gris, fría, desconocida, por muchos cambios que sufra el planeta Tierra, deforestado, triste, ardiendo de fiebre, con flores que nacen, y flores que mueren.
Siguen cada noche observándose desde su distancia estacional, con su danza interestelar.
Merodeas y rumias.
Lo sé.
No puede cercarse el infinito, no puedes secuestrar la luz, no puedes encarcelar a nadie, no puedes.
Aunque creas que es lo que llevas haciendo tantos años.
No ha dejado (ni un sólo día) de tener la Tierra su satélite.
Que las fases (supuestas) en las que ella parece haberse extinguido sigue estando allí,
llamada: Luna Nueva.
Física astronómica, espacial, corporal, mental. Pedazos de Big Bang que rotan al son, pase lo que pase en cualquiera de sus superficies, por muy árida que sea ella, gris, fría, desconocida, por muchos cambios que sufra el planeta Tierra, deforestado, triste, ardiendo de fiebre, con flores que nacen, y flores que mueren.
Siguen cada noche observándose desde su distancia estacional, con su danza interestelar.
miércoles, 29 de agosto de 2012
"...y Ulises llegó a Ítaca"
Les había costado mucho tiempo organizarlo todo. Había que convencer a los acompañantes, hacerlos creer que todo era casual, espontáneo. Él había sido asiduo, había mujeres que aún danzaban entre las salas, rozándose con las cortinas que separaban las unas de las otras, dejándose azotar o besuquear por sucedáneos a la espera de que él volviera algún día. Era imposible encontrarlo en la ciudad, a la desnudez de las calles llenas y la luz del Sol, a cara descubierta; pero en los suburbios de la oscuridad, entre aquel raso, las infinitas paredes contra las que deseaban ser aprisionadas y engalonado tan sólo con su piel aún tersa, su vello abundante y su mirada debajo de aquel antifaz, era muy fácil de reconocer, ellas lo conocían, de espaldas, tumbado, a oscuras, reconocían su sexo, su voz, la forma en la que el sudor le recorría la espalda y la frente mientras follaba. Allí estaban, esperando. Fue demasiado fácil conseguir los cuatro pases cuando él dio su pseudónimo, Ulises. Sophie, la cincuentona en conserva al otro lado del teléfono sonrió y se alegró de la vuelta de éste. Ulises hizo su reserva y las dos a nombre de Ítaca. Sin duda era una forma nefasta de desvelar toda la trama, pero era el fin, así estaba escrito..."y Ulises llegó a Ítaca..."
Era jueves por la noche.
Ítaca no sabía qué debía llevar cuando la ocasión obligaba a no llevar nada así que dedicó parte de sus tardes previas a depilarse a fondo y buscar dos antifaces negros, el suyo atado a lazo, de raso, negro. Recogió a su acompañante, era el capricho que su pareja le permitía, después de tantos años ella había decidido dar el paso de cruzar la línea y proponer nuevas experiencias en el sexo, del cual seguían disfrutando, era la única posibilidad de acercarse a Ulises sin que directamente supusiese un cargo de conciencia posterior.
Ulises no podía evitar su nerviosismo, había invitado a una antigua compañera de batallas en decúbito, mientras tomaban algo en la barra ella iba devorando a los jóvenes que pasaban, se dejaba acariciar, deseaba dejarse llevar, él esperaba, la puerta llevaba veinte minutos sin abrirse y los nervios lo consumían, entonces Sophie salió de una de las mil puertas ocultas tras las telas y lo saludó poniendo su mano sobre su polla, semiinconsciente, nerviosa, confusa. Decidió dejarse llevar por ella, no estaba seguro de que Ítaca fuese capaz de aparecer allí y él iba a acabar muy mal en ese estado de ansiedad, además Sophie sabía lo que se hacía y la acompañante de Ulises había abierto los ojos como platos sabiendo lo que les esperaba a partir de entonces a ambos, una habitación con Sophie y sus súbditos, una habitación inaccesible, desde la que se podía observar el resto de habitaciones y salas del local, acristalado y a la vez invisible para el resto.
Sophie había conseguido que la polla de Ulises se erigiera y la esperara ansiosa de los labios de ésta, mientras su acompañante empezaba a jugar con dos chicos selectos, dispares, bizarros pero desconcertantemente excitantes, no habría que volverse a preocupar por la compañera con suerte en toda la noche.
Mientras tanto la puerta se había vuelto a abrir, dando a una barra vacía, Ítaca se desabrochó la gabardina y se quedó desnuda, a excepción de unos tacones y su máscara, su compañero había empezado a excitarse en el taxi, en donde Ítaca le acariciaba sobre los pantalones mientras le contaba todas las posibilidades que podía ofrecerle esa noche, ese lugar. Sin que ella lo supiera Ulises había empezado a jugar con su "poder" y se había ocupado de alguna u otra forma de que su eterno rival, aquel que poseía a Ítaca, pasara una noche inolvidable, en parte intentando que él la olvidara, en vano, sabía, siempre querría volver a ella. Pero al menos esta noche, no sería así.
Al pasar a la primera sala se encontraron con un sofá que ocupaba toda la pared de la misma, sin interrupción, había parejas de todos los estilos sentadas, pequeños grupos, bebían, hablaban, empezaban a tocarse entre ellos y otros directamente ya estaban penetrando la boca de la mujer del hombrecito con el que había hablado de póker hacía un instante. No importaba nada. Decidieron seguir a la siguiente, en la que numerosos muebles y artilugios invitaban cual parque de atracciones a su disfrute, entonces Ítaca se dio cuenta de la distribución del lugar, en ambas salas se disponía una gran cristalera en la zona izquierda y justo cuando miró fijamente un escalofrío la recorrió, Ulises, detrás del cristal acababa de verla.
Era jueves por la noche.
Ítaca no sabía qué debía llevar cuando la ocasión obligaba a no llevar nada así que dedicó parte de sus tardes previas a depilarse a fondo y buscar dos antifaces negros, el suyo atado a lazo, de raso, negro. Recogió a su acompañante, era el capricho que su pareja le permitía, después de tantos años ella había decidido dar el paso de cruzar la línea y proponer nuevas experiencias en el sexo, del cual seguían disfrutando, era la única posibilidad de acercarse a Ulises sin que directamente supusiese un cargo de conciencia posterior.
Ulises no podía evitar su nerviosismo, había invitado a una antigua compañera de batallas en decúbito, mientras tomaban algo en la barra ella iba devorando a los jóvenes que pasaban, se dejaba acariciar, deseaba dejarse llevar, él esperaba, la puerta llevaba veinte minutos sin abrirse y los nervios lo consumían, entonces Sophie salió de una de las mil puertas ocultas tras las telas y lo saludó poniendo su mano sobre su polla, semiinconsciente, nerviosa, confusa. Decidió dejarse llevar por ella, no estaba seguro de que Ítaca fuese capaz de aparecer allí y él iba a acabar muy mal en ese estado de ansiedad, además Sophie sabía lo que se hacía y la acompañante de Ulises había abierto los ojos como platos sabiendo lo que les esperaba a partir de entonces a ambos, una habitación con Sophie y sus súbditos, una habitación inaccesible, desde la que se podía observar el resto de habitaciones y salas del local, acristalado y a la vez invisible para el resto.
Sophie había conseguido que la polla de Ulises se erigiera y la esperara ansiosa de los labios de ésta, mientras su acompañante empezaba a jugar con dos chicos selectos, dispares, bizarros pero desconcertantemente excitantes, no habría que volverse a preocupar por la compañera con suerte en toda la noche.
Mientras tanto la puerta se había vuelto a abrir, dando a una barra vacía, Ítaca se desabrochó la gabardina y se quedó desnuda, a excepción de unos tacones y su máscara, su compañero había empezado a excitarse en el taxi, en donde Ítaca le acariciaba sobre los pantalones mientras le contaba todas las posibilidades que podía ofrecerle esa noche, ese lugar. Sin que ella lo supiera Ulises había empezado a jugar con su "poder" y se había ocupado de alguna u otra forma de que su eterno rival, aquel que poseía a Ítaca, pasara una noche inolvidable, en parte intentando que él la olvidara, en vano, sabía, siempre querría volver a ella. Pero al menos esta noche, no sería así.
Al pasar a la primera sala se encontraron con un sofá que ocupaba toda la pared de la misma, sin interrupción, había parejas de todos los estilos sentadas, pequeños grupos, bebían, hablaban, empezaban a tocarse entre ellos y otros directamente ya estaban penetrando la boca de la mujer del hombrecito con el que había hablado de póker hacía un instante. No importaba nada. Decidieron seguir a la siguiente, en la que numerosos muebles y artilugios invitaban cual parque de atracciones a su disfrute, entonces Ítaca se dio cuenta de la distribución del lugar, en ambas salas se disponía una gran cristalera en la zona izquierda y justo cuando miró fijamente un escalofrío la recorrió, Ulises, detrás del cristal acababa de verla. jueves, 9 de agosto de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
Mendigar
Religiosamente desnudo mi cuerpo y doblo la ropa con sigilo. Queda colocada en un extremo del suelo de esta habitación, perfectamente colocada, como si quisiera causar mejor impresión al transeúnte.
Separo las hojas horizontales y me deslizo pulcramente entre ellas, acomodo mi cuerpo, adopto posturas incómodas intentando crear un lenguaje para necios, burdos que deambulen por el mundo al olfato del cuerpo sediento de sexo. Manos como peatones distraidos ante la miseria del desconocido, pasan de largo sin limosna, sin una caricia de más.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Equilibristas
In the nighttime
When the world is at it's rest
You will find me
In the place I know the best
Dancin', shoutin'
Flyin' to the moon
(you) don't have to worry
'cause i'll be come back soon
And we build up castles
In the sky and in the sand
Design our own world
Ain't nobody understand
I found myself alive
In the palm of your hand
As long as we are flyin'
This world ain't got no end
When the world is at it's rest
You will find me
In the place I know the best
Dancin', shoutin'
Flyin' to the moon
(you) don't have to worry
'cause i'll be come back soon
And we build up castles
In the sky and in the sand
Design our own world
Ain't nobody understand
I found myself alive
In the palm of your hand
As long as we are flyin'
This world ain't got no end
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
