sábado, 27 de marzo de 2010

Going away from you.
As far as possible.
As long as I can.
London summer.
Te debo canciones y textos que saldrán, cuando te suelte, cuando pueda escapar.

martes, 23 de marzo de 2010

15.03.2010 Hora: 00:16 Imie: Milagro.

-Eres una chica muy valiente.
Grito. Mis manos se apresuran a aferrarse al reposacabezas de Antonio. Veo la nieve, veo las luces del coche que viene por el carril de la izquierda, volante hacia la derecha, campo con nieve, volante hacia la izquierda, luces a lo lejos, más gritos. NO. MAMÁ. NO, NO, NO, NO, NO, NO.
El coche abandona el asfalto, y salta el arcén, puedo sentir como flotamos en el aire unos tres metros sobre la tierra, no puedo divisar nada, pánico, me da tiempo a pensar en las posibilidades, en qué pasará si hay agua, si hay barro, si hay una pendiente, siento como me duelen los brazos de agarrarme con todas mis fuerzas al cabecero, sigo gritando que no, pienso por un instante que es hora de despertarse.
El coche impacta por el cuadrante trasero derecho contra la tierra arada, escucho como cruje mi cuerpo, un grito de dolor, sí, no es un sueño, me duele, no respiro. El coche no consigue frenar y se desliza hasta una acequia de varios metros de profundidad, el coche entra y se queda de lado, sólo sientoe l polvo del airbag y huelo a quemado, no siento las manos pero corren a desprenderme del cinturón de seguridad, quiero salir, siento como todos los abrigos están sobre mí, a tientas busco mi bolso, mi móvil, mi 112. No hay, grito porque no puedo respirar y al gritar mis pulmones se llenan de aire de agujas que se clavan, grito de dolor, más agujas, hiperventilación superficial. Todos han salido.
-Sácame de aquí Antonio, sácame de aquí.
No puedo moverme, Antonio no puede sacarme, no hay fuego, los recién llegados intentan sacarme, un dolor me paraliza el cuerpo, toco las piernas, las siento aunque no las muevo, me concentro en mi no respiración, siento la hierba en la cara, giro la cabeza y mi ventana está contra el suelo.
Minutos eternos.
Ambulancia.
Opiáceos.
Opiáceos.
Opiáceos.
Opiáceos.
Agua.
Bilis.
Opiáceos.
Pan.


Un mes para aprender otra vez mientras me deja de doler.
Y sí, pasa tu vida por delante de tus ojos, rápida, angustiándote.

Bezsenność: Anatomy of pain.


Cruje.
Como si todo estuviese hecho de cristal fino y cartón, una mezcla extraña.
Cada vez que me muevo todo el pecho cruje. Cada vez que me muevo me despierto.
No hay nadie. Sólo yo y los crepitantes de mi caja torácica.
Guiño de dolor.
Siento cada músculo, cada articulación, cada tendón y cada pulsación en todos los rincones, repaso anatomía humana a través de mis fibras nerviosas, duele, está ahí, bien.
Funcionalidad anatómica, puedo describir cada grupo muscular y cada tendón que necesito para tamborilear con mis dedos sobre tus sienes, apartarme un mechón de pelo de la cara, aportar oxígeno al resto de mi cuerpo.
Es todo como una práctica macabra sin necesidad de disección.
Horas dormidas, 3.
Zonas que me duelen hoy, innumerables otra vez.

sábado, 27 de febrero de 2010

A veces la noche se vuelve surrealista.
Desnudas, en el pasillo, nos miramos, nos reímos.
Huímos.
Una calle lejana y desconocida.
9km de casa.
Direcciones impronunciables.
Casa.

martes, 23 de febrero de 2010

Pues nada, haz tu vida a base de suposiciones.
De pensar en cosas que no sabes.
De tomar decisiones que no te corresponden, cuando no las necesitas.
Ciérrate las puertas, cae de bruces en el asfalto y sangra.
Llora mi ausencia.
Y un día te darás cuenta.
Pero ya no espero, ni por tí, ni por nadie.
Seguiré, te arrepentirás o no, pero no habré perdido más el tiempo.


Sigue metiendo la pata, sigue alejándome, enfriándome.
En fin...
¿El fin?

viernes, 19 de febrero de 2010

Creo que a estas alturas tendré que autocastigarme a repetir mil veces la lección no aprendida.
Cuántas veces me lo repito a mí misma al oído,
cuántas me acurruco, me acerco, me siento en el borde de la cama, me acaricio el pelo y me inclino dulcemente hacia mi propio oído y lo repito.
De nada sirve, a la hora de actuar siempre lo hago mal, hago oídos sordos a mis propios consejos y me lanzo sin pensar.
Para que siempre acabe todo igual.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Seguro?

Seguro. Dices mientras rellenas tus oídos de algodón sin azúcar,
he dejado de ser dulce, el sabor a bilis recorre tu esófago,
sólo imaginar te causa náuseas,
sigues rellenando tus oídos de algodón mientras asientes y sonríes nervioso.