jueves, 5 de noviembre de 2009
Wislawa Szymborska
Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
De "Fin y principio" 1993
Versión de Abel A. Murcia
sábado, 31 de octubre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
Pasarán los años, día tras día, hora tras hora, instante tras instante y seguirás allí, encarcelada, entre cuatro paredes frías de baldosas blancas, a veces azules, otras de distintso colores, pero serás tú, encerrada, por tí misma, detrás de un pestillo, agarrada a la idea de contar una y otra vez, es algo que te hace olvidar, no pensar, no sentir, sólo puedes contar, una y otra vez y así parece que todo es más fácil, porque el único problema es saber contar y no pasar los límites, a veces absurdos, otras más realistas, pero siempre enfermizos.
Empiezas tu día así, y hora tras hora sigues contando, sumas, restas, multiplicas distintas propiedades, los resultados te molestan, o te parecen satisfactorios, pero nada te salvará de seguir contando, te has vuelto, o nunca has dejado de ser esclava de un conjunto de cifras que van dirigiendo tus ideas.
A veces más, a veces menos.
Siempre el mismo cantar.
Cansada de contar, sin poder dejar de hacerlo.
Empiezas tu día así, y hora tras hora sigues contando, sumas, restas, multiplicas distintas propiedades, los resultados te molestan, o te parecen satisfactorios, pero nada te salvará de seguir contando, te has vuelto, o nunca has dejado de ser esclava de un conjunto de cifras que van dirigiendo tus ideas.
A veces más, a veces menos.
Siempre el mismo cantar.
Cansada de contar, sin poder dejar de hacerlo.
jueves, 29 de octubre de 2009
More than sex less than love.
Porque el sexo al fin y al cabo sólo rellena un pequeño periodo de tiempo.
Sólo eso.
Recoges el semen que se esparció por tu abdomen, te vistes, el frío de la calle borra tus recuerdos. En tu cabeza suena alguna vieja melodía, eres así, eres tú, una sombra perdida, un acúmulo de deseos por cumplir, una indefinición estatal del amor, un conjuro sexual, una maldición en la cama, gimes, te excitas, sabes cómo excitar, sin embargo cada día te miras al espejo y parece que no estás. Sólo de vez en cuando te observas con detenimiento la mirada y te gustas más y más, incluso a veces, con la luz apagada y el resplandor de alguna farola lejana te detienes delante del espejo, desnuda, y te empiezas a admirar, desearías poseerte, controlar el deseo que a veces te asfixia, someter al resto del mundo. Te gustas, te quieres, te tocas, perfilas tu cuerpo, erizas tu propia piel, te gustas y estás segura de que un plan infalible rodea tus pasos y que el mando del mundo está escondido en algún rincón de tu cuerpo.
Sólo es algún momento, porque luego, sentada en cualquier autobus que te lleva al trabajo ves el reflejo de una chica cansada, normal, sin arreglar, sin peinar, que esconde sus ojeras tras unas gafas grandes y de colores que intentan alegrar el gris de una mirada perdida pero que brilla si encuentra una oportunidad.
Sólo eso.
Recoges el semen que se esparció por tu abdomen, te vistes, el frío de la calle borra tus recuerdos. En tu cabeza suena alguna vieja melodía, eres así, eres tú, una sombra perdida, un acúmulo de deseos por cumplir, una indefinición estatal del amor, un conjuro sexual, una maldición en la cama, gimes, te excitas, sabes cómo excitar, sin embargo cada día te miras al espejo y parece que no estás. Sólo de vez en cuando te observas con detenimiento la mirada y te gustas más y más, incluso a veces, con la luz apagada y el resplandor de alguna farola lejana te detienes delante del espejo, desnuda, y te empiezas a admirar, desearías poseerte, controlar el deseo que a veces te asfixia, someter al resto del mundo. Te gustas, te quieres, te tocas, perfilas tu cuerpo, erizas tu propia piel, te gustas y estás segura de que un plan infalible rodea tus pasos y que el mando del mundo está escondido en algún rincón de tu cuerpo.
Sólo es algún momento, porque luego, sentada en cualquier autobus que te lleva al trabajo ves el reflejo de una chica cansada, normal, sin arreglar, sin peinar, que esconde sus ojeras tras unas gafas grandes y de colores que intentan alegrar el gris de una mirada perdida pero que brilla si encuentra una oportunidad.
martes, 20 de octubre de 2009
Pensando.
Sin pensar.
Sin sentir.
Sin amar.
Sin soñar.
Sólo pensar.
No imaginar.
No dibujar.
Sólo real.
Encender.
Parpadear.
Apagar.
Stand by para los sentimientos.
Amonestación para los sueños.
Vía libre para los sentidos, vanidades, vanales, sin valor, insulsos, sin nada que los soporte por detrás.
Sentidos sin rumbo.
Burdos, en forma de remolinos.
No se distinguen, no se entienden, sólo están, sólo llenan la ciudad de niebla.
Sin pensar.
Sin sentir.
Sin amar.
Sin soñar.
Sólo pensar.
No imaginar.
No dibujar.
Sólo real.
Encender.
Parpadear.
Apagar.
Stand by para los sentimientos.
Amonestación para los sueños.
Vía libre para los sentidos, vanidades, vanales, sin valor, insulsos, sin nada que los soporte por detrás.
Sentidos sin rumbo.
Burdos, en forma de remolinos.
No se distinguen, no se entienden, sólo están, sólo llenan la ciudad de niebla.
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