jueves, 27 de agosto de 2009

No te preocupes por tu mala letra, te dejaré probar caligrafía sobre mi cuerpo.
La mujer antorcha, aquella que tenía una central nuclear entre las piernas.
Llevo ropa interior de Wally...
¿Me dejas buscarlo?


Me gusta el sexo.
No, tu te follas al sexo.

Compartimos la misma toalla,
distintos sudores,
todavía quedan islas con playas
color azafrán.
Fui su medio limón, su chéri,
su peor latin lover,
su lección de español, su desliz,
su comme ci, su comme ça.

Pero un día retiraron las mesas
y… hasta otro verano.
Las mejores promesas son esas
que no hay que cumplir
y… “viajeros al tren, que nos va-
mos”, me dijo un milano,
“flaco, pórtate bien, au revoir,
buena suerte en París”.

Porque siempre hubo clases y yo
no doy bien de marido.
Otra vez a perder un partido,
sin tocar el balón.

Porque el mundo es injusto, chaval,
pero si me provocan
yo también sé jugarme la boca,
qué te voy a contar.


miércoles, 19 de agosto de 2009


Parle de moi une autre fois,
fais-moi sentir que je suis quelqu'un,
parle de moi avec tendrese,
doucement, doucement...
Dis que tu m'aimes,
dis que tu moeurs,
si je ne viens pas, si je ne t'aime pas,
tu dois savoir que je suis grand,
plus grand, plus grand, plus

Hear no evil, see no evil, speak no evil...



martes, 11 de agosto de 2009

El hombre araña y la mujer lobo.



Scratching my skin I feel so well.
A scratch in my dreams, your nails so well.
Scratching my skin burned by the sun,
you take me home.



¿Quién no ha querido una diosa licántropa?

Lost.


Hope there's something at the end.

Olvidada, extraviada, confundida, desorientada, despistada.
PERDIDA.

lunes, 27 de julio de 2009

Y así hoy me despido de tí, o al menos lo intento, puede que dentro de unos años, como ya ocurrió, te enseñe lo que ahora te escribo, será quizá buena señal, ahora he de decirte Gracias y espero que hasta pronto, pues yo intentaré esperar.
Algo que no he de pedirte, la espera. Cruel y egoísta.
Por eso te dejo marchar.
Gracias, una y mil veces.
Y me cuesta cerrar tu puerta y tirar tu llave, y dejarte ahí, atrás, pero quizá sea lo mejor para los dos.
Esta mañana huí, y me dolió, los cien km por hora intentaban limar las asperezas del adiós, del dolor, intentaban borrar los recuerdos, los gestos, tus manos en mis muslos, tus labios cálidos, carnosos, suaves, húmedos, sobre mi cuello, sobre mi espalda.

Pero aún no lo han conseguido.
Adiós no obstante, aunque sigas aqúi, en mi recuerdo, dentro de mí.