domingo, 31 de julio de 2011

Me pruebo los guantes largos. Negros, suaves, sensuales, irreales.
El espejo se convierte en ti, como tantas otras veces, me miro y son tus ojos en los que se convierten los míos, paso mis manos por mis costillas, por la cintura, y siento que son las tuyas, mientras imagino que realmente tu yaces inconsciente en tu cama, a mil años luz, y un escalofrío recorre tu espalda, zozobras bajo las sábanas, no recordarás que me has soñado, pero sé que por la mañana me echarás de menos. Un poco más tarde te materializas en la oscuridad de mi estancia, y ahora yo, bajo las sábanas, acabo de recorrer el paisaje de un ciego, mil situaciones, decenas de posturas, de caricias, de susurros, de momentos, de te quieros, de lágrimas al despuntar el alba y volver a la realidad.
Sueña conmigo, puede que un día te despiertes aquí.

Me too...

domingo, 1 de mayo de 2011

La cuestión es que, a veces, sienta tan bien sentirse culpable...

lunes, 18 de abril de 2011

Como si intentara constantemente tantear con la punta del pie la red que hay bajo el alambre, pensando en todo momento qué es lo primero que haré si el barco decide hundirse, escribiré, esperaré, me desnudare, me meteré entre las sábanas, esperaré, me inundarán las ganas, me inundarán los sueños, me hundirán las despedidas, me sacará a flote el despertar con una nueva meta.
Dejaré de soñar, me embriagará la realidad, me pateará, vomitaré, resaca de besos tangibles, indigestión del tiempo perdido.

jueves, 14 de abril de 2011

Seis.

martes, 12 de abril de 2011

Eso es, acabo un examen y la inactividad mental me lleva a la presión del pensar.
Vuelven a mí historias que creí disipar en el descanso mental anterior, regresan porque no las concluí, les puse un punto. Y seguido.
Supongo que no me convence del todo la solución, que es lo más fácil, pero que realmente no es lo que quiero, es algo que ya sé, pero algo que no quiero aceptar, por comodidad, por no pensar aún más, por el qué pudiese pasar. Por volver a empezar. Reinstalar el software para eliminar los programas que enlentecen mi funcionamiento. Cada pensamiento o idea es un molesto cookie que no para de recordarme lo mal que estoy usando las capacidades de un sistema operativo y un equipo tan bueno como el mío.

Necesito desconectar.

lunes, 11 de abril de 2011

Y yo me muero de
ganas de decirte que
me muero de
ganas de decirte que te quiero.

Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí
y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.



Pero sé callarme muy bien. Sé aguantarme, y me aguanto.