lunes, 18 de abril de 2011

Como si intentara constantemente tantear con la punta del pie la red que hay bajo el alambre, pensando en todo momento qué es lo primero que haré si el barco decide hundirse, escribiré, esperaré, me desnudare, me meteré entre las sábanas, esperaré, me inundarán las ganas, me inundarán los sueños, me hundirán las despedidas, me sacará a flote el despertar con una nueva meta.
Dejaré de soñar, me embriagará la realidad, me pateará, vomitaré, resaca de besos tangibles, indigestión del tiempo perdido.

jueves, 14 de abril de 2011

Seis.

martes, 12 de abril de 2011

Eso es, acabo un examen y la inactividad mental me lleva a la presión del pensar.
Vuelven a mí historias que creí disipar en el descanso mental anterior, regresan porque no las concluí, les puse un punto. Y seguido.
Supongo que no me convence del todo la solución, que es lo más fácil, pero que realmente no es lo que quiero, es algo que ya sé, pero algo que no quiero aceptar, por comodidad, por no pensar aún más, por el qué pudiese pasar. Por volver a empezar. Reinstalar el software para eliminar los programas que enlentecen mi funcionamiento. Cada pensamiento o idea es un molesto cookie que no para de recordarme lo mal que estoy usando las capacidades de un sistema operativo y un equipo tan bueno como el mío.

Necesito desconectar.

lunes, 11 de abril de 2011

Y yo me muero de
ganas de decirte que
me muero de
ganas de decirte que te quiero.

Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí
y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.



Pero sé callarme muy bien. Sé aguantarme, y me aguanto.

sábado, 9 de abril de 2011

No será el final, sé qué haré, sé exactamente qué haré.
Estarás esperando, donde la última vez lo hiciste, donde no aparecí.
Y mi piel no será más etérea. Quizá sea matar un sueño y desencantarse con la realidad, pero será lo que suceda, lo sé y tú lo sabes también.

domingo, 6 de marzo de 2011

Hace mucho aprendí que las mentiras no llevan a ninguna parte, que todo, hasta lo más absurdo, acaba por salir a la luz.
Las mentiras piadosas son una mera excusa contra nosotros mismos y nuestra cobardía.
Está bien saberlo.
No perdono las mentiras, no quiero que perdonen las mías, al fin y al cabo son puntos débiles de mí misma que en algún momento habrán de repararse.
La génesis de la desconfianza, o del principio de la duda, es el ligero deslizamiento de tierra que desequilibra los cimientos de cualquier situación y yo llevo años apuntalando mi vida.

jueves, 17 de febrero de 2011

No me quiero acostar.
No quiero dormirme.
Miedo a hundirme.
Quiero quedarme en pie hasta que amanezca y después acostarme, no ir a clase, ponerme directamente a estudiar...

Necesito emplear mis neuronas ya.

Es como si algo me siguiese dando miedo, ni siquiera sé el qué, pero algo que se posa en mi consciente de cuando en cuando, y me mira, y me hace pensar, sin llegar a ninguna conclusión, sólo viene y me confunde, y no sé qué hacer.

Desconfiada, o confiada a medias, miedo al dolor, al de la mentira, al no volver a confiar en alguien, al aislarme aún más en mí, a perder los puntos de contacto con la realidad, los que queden.

La recompensa del esfuerzo me hace valorar positivamente mi soledad, peligroso, pero reconfortante, he visto que el no tener "amigos", contactos, o personas sin más, alrededor, me posibilita un tiempo más que suficiente para estudiar, para relajarme, para pensar, para dormir, para no necesitar a nadie.

Me gusta mi contacto con la realidad, quizá demasiado, y eso me deja en este estado, desconcierto, duda, camino de vuelta a mi mundo interno después del contacto íntimo, profundo, de un mundo aparte, que no es el real...

Demasiada paranoia suelta.